¿Cuándo y dónde se produce la fuga de gas en una instalación frigorífica?

Julio 3, 2018

Conocer cuándo y dónde se produce la fuga en una instalación frigorífica, clave para reducir los gastos directos en fugas de gas refrigerante y optimizar tiempos y costes de mantenimiento.

Las fugas de gas se producen por infinidad de motivos y las casuísticas alrededor de las mismas son muy variadas. En realidad, un sistema frigorífico con un 0% de ratio de fugas no existe, pero sí es posible reducir significativamente las mismas y, por lo tanto, el impacto en la cuenta de resultados, mejorando además las condiciones de trabajo de la instalación, la eficiencia de la misma y la conservación del producto almacenado.

Cuando un sistema frigorífico fuga gas refrigerante de manera abundante, la detección de la fuga es más evidente, e incluso su localización. Sin embargo, la dificultad estriba en detectar con rapidez y precisión pequeñas fugas, incluso inferiores a 1 gr/h. Estas fugas que, aparentemente pueden parecer no ser preocupantes pueden llegar a suponer una suma de dinero considerable con el paso del tiempo. Supongamos que tenemos una fuga de tan solo 50 ppm (partes por millón), en el evaporador de una cámara de unos 30m3.

Esta fuga que nos puede parecer insignificante (la normativa @EN-378, establece que los niveles de detección mínimos para garantizar la seguridad de las personas comienzan en 20.000ppm para HFC’s), supone que el sistema está fugando 6 gr/h, lo que al cabo de un año supone 50kgs de gas refrigerante, es decir aproximadamente 5.000 en el caso del R448A, por poner un ejemplo de un gas con un @PCA (ó @GWP en inglés), medio y que está siendo un claro sustituto del R-404A como efecto del Phase-Down marcado por la @F-Gas. Este importe no tiene en consideración los gastos indirectos ocasionados por un mayor consumo  de la instalación en estas circunstancias, los cuáles pueden ser muy elevados. Según el @IOR (@Institute of Refrigeration), un sistema frigorífico con un déficit del 20% en la carga de gas, consume un 15% más de energía.

En ocasiones, la fuga no se da de manera constante, sino que se manifiesta intermitentemente a lo largo del tiempo, lo que dificulta su detección y localización. Esto se debe a la variación del uso de la instalación y del comportamiento de la misma.   Sin embargo, el impacto económico de estas micro fugas puede ser importante a lo largo del año si no se pone remedio rápidamente. Para ello es imprescindible disponer de información precisa sobre dónde y cuándo se producen estas fugas, facilitando así la localización y reparación de las mismas, y reduciendo costes directos y de mantenimiento.

 

 

El sistema AKOGAS proporciona información precisa desde tan solo 1ppm, detectando fugas de incluso menos de 0,5gr/h, indicando además los momentos del día en los que con más recurrencia se reproducen estas fugas, lo que supone un menor tiempo y coste de mantenimiento, además de una reducción muy importante de los gastos directos derivados de la recarga de gas, gracias a su registro continuo de fugas en los distintos puntos de la instalación.

Además, la extraordinaria selectividad de los transmisores AKOGAS, asegura un perfecto funcionamiento en entornos tradicionalmente problemáticos para la detección de fugas de gas refrigerante, como cámaras de verduras, frutas, pescado, etc…

Esta característica elimina por completo el riesgo de falsas alarmas por la influencia de elementos como el etileno, los disolventes, productos de limpieza, o alcoholes, asegurando la eficacia del sistema y eliminando intervenciones innecesarias por falsas alarmas inherentes a otras tecnologías de detección.

Por último, pero no menos importante, la información suministrada por el sistema AKOGAS permite la puesta en práctica de sistemas de mantenimiento preventivos, actuando proactivamente para adelantarse a las quejas de los usuarios por ineficiencias en el sistema de refrigeración y planificando con antelación y mayor eficiencia los trabajos de mantenimiento.